
Este verano empecé a ver la famosa Mad Men, una serie de televisión ambientada en el Nueva York de 1960 que narra los entresijos de los publicitarios de la Madison Avenue. Me picaba la curiosidad.
Sólo he visto cuatro capítulos en varios meses y no me veo en condiciones de emitir una valoración con buen criterio. Voy lento, no tengo prisa y no escribo esto para hacer crítica televisiva.
Me ha parecido que está muy bien ambientada, eso sí, aunque por lo poco que he visto me parece un poco claustrofóbica (me faltan exteriores) y presiento que ese sentimiento que me causa como espectador podría ser intencionado si han buscado mostrar que el mundo del publicitario suele discurrir entre despachos y oficinas y demás lugares cerrados por cuatro paredes. Pero no quiero entrar en detalles.
Lo que quería decir es que me gustó mucho la escena en que critican el famoso "Lemon" de Bill Bernbach, entre otras cosas porque, bendita ignorancia, desconocía el verdadero significado de semejante genialidad. Yo creía que la originalidad del anuncio tan solo estaba en el parecido de la forma del coche con la de un limón, un juego metafórico bonito por sí solo. Pero escondía más: "Lemon" es el término utilizado por los americanos para referirse a un aparato que no funciona, que no sirve: "Esto es un limón (cacharro)".
¿"Cacharro"? Se sienten incluso ofendidos por el descaro que supone poner tu coche en una gran foto junto a la palabra "cacharro". Algo impensable en aquellos tiempos. Algo que se saltaba las reglas (si pones una foto de tu producto junto a una palabra negativa van a quedar asociadas de tal manera que puede que la imagen del producto quede perjudicada). ¿A quién se le ocurriría poner eso? Nunca funcionaría.
Pues, en un alarde de sinceridad, Bernbach no vio ningún problema en admitir que trabajaban duro para testear sus coches, y el resultado de ese esfuerzo tenía recompensa para el consumidor porque si entre los coches testeados encontraban algún "cacharro" lo retiraban y aseguraban así que los que habían sido vendidos iban a ser fiables y de más duración que los de la competencia, que no seguían controles tan estrictos. "Nosotros nos quedamos los limones, y usted se lleva las ciruelas". Qué grande este Bernbach.

Desde, luego, que si la serie esconde perlas como esta, aquí tiene un fan asegurado.
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